Las víctimas no
fueron demasiadas pues existieron movimientos premonitorios que alertaron a la población
antes de la llegada del evento mayor, no obstante 2300 personas perdieron la vida en éste
y el subsiguiente maremoto. Olas de 25 metros arrasaron las costas de Chile y Perú y se
propagaron desde el epicentro a más de 300 kilómetros por hora afectando las costas de
Hawai, Filipinas y Japón, devastando todo a su paso y matando a muchas
personas.
En Valdivia las historias del terremoto persisten en las mentes de la
gente. Luego del terremoto las gentes de las tierras bajas se alejaron del río y subieron
a los cerros presintiendo lo que vendría después. Pero no todos siguieron lo que
aconsejaba la prudencia. Entretanto las aguas retrocedían y se alejaban hacia el océano,
dejando al descubierto los fondos de los ríos.
Después llegó lo inevitable, la gigantesca ola de veinticinco metros
de altura arrasó con todo lo que se encontraba bajo su nivel, llevándose naves de pesca,
echando a pique navíos de gran calado. La ola subió el curso del río Valdivia
y atacó de
lleno la zona industrial de la ciudad provocando grandes daños y dejando ruinas que son
visibles hasta el día de hoy. Luego la ola se retiró hacia el mar llevando consigo
lanchas con sus tripulantes, e incluso casas enteras con sus gentes pidiendo auxilio,
rumbo al mar. El mar nunca los devolvió. Los derrumbes bloquearon los ríos que amenazaban
con provocar inundaciones y nuevas tragedias. El trabajo esmerado impidió que esto
ocurriera salvando la ciudad de mayores desgracias.
Si bien Valdivia perdió mucho con el terremoto, la ciudad fue
reconstruida y hoy es una de las más bellas de Chile. Las ruinas de una cervecería y un
barco hundido en medio del río son el único recuerdo que queda de tan trágico día.
Las Serpientes del Mar y de la Tierra
Nota de la revista Time, 4 de Julio de 1960:
Intentado aplacar los dioses que ellos responsabilizan por los
continuos terremotos en el Sur de Chile, indios Mapuches golpearon con palos a un niño de
seis años hasta matarlo, sacándole el corazón para ofrecerlo al mar. Cuando la policía
arrestó a los dos indios, éstos explicaron: "Estamos rogando por calma en el mar y en
la tierra".
Chile es un país sísmico y lo ha sido desde tiempos remotos como las
leyendas mapuches lo atestiguan. Estas cuentan que las islas del sur de Chile fueron
creadas en la violenta batalla entre la maligna serpiente del mar Cai-Cai vilu, y la
benigna Tren-Tren vilu, serpiente de la tierra y amiga de los Mapuches. Cai-Cai, aliada
con los Pillanes, es decir los brujos de los volcanes, se propuso inundar la tierra y para
eso desencadenó los terremotos y levantó el nivel de las aguas. Mientras las aguas
subían las gentes que quedaban en el mar se convertían en las ballenas y los delfines.
Finalmente Cai-Cai y Tren-Tren se enfrentaron en cruenta lucha en la que fragmentaron el
territorio de Chiloé al sur y de la que nacieron los lagos e islas de la zona.
Desde siempre los nativos realizaban sacrificios de animales y, esporádicamente, humanos,
para aplacar la ira de Cai-Cai.
En
1960 el mito se convirtió en una realidad tangible. Afectada por el más grande
terremoto de la historia y su maremoto, la naturaleza geológica de Valdivia se
vio afectada cuando grandes porciones del terreno se vieron inundadas, cambiando
para siempre la topografía del área. Fue un episodio más en la eterna lucha
de las serpientes del mar y de la tierra.
Valdivia
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Textos: Omar Vega