Un pensamiento de San Agustín, tomado de uno de los libros de Quark Expeditions a bordo del barco, "El mundo es un libro y aquellos que no viajan, solo han leído una página de este libro".

Por Pedro Chanceaulme

Día 1

He llegado al puerto de la ciudad más austral del mundo, Ushuaia, ubicada en la Tierra del Fuego Argentina, para embarcarme en la más excitante aventura de mi vida, un crucero de aventura a la Antártica. Técnicamente el poblado más austral del mundo se encuentra a menos de 2 kilómetros al sur de Ushuaia, cruzando el Canal Beagle y en la costa de la Isla Navarino, en Chile y su nombre es Puerto Williams. Debemos ser justos en decir que Ushuaia tiene las dimensiones y servicios propios de una ciudad de unos 25.000 habitantes en constante y expansivo crecimiento, en cambio Puerto Williams, por el momento solo alcanza las dimensiones de un poblado con un modesto número de pobladores donde la mayoría pertenece a la dotación de la base naval apostada en ese punto.

Abordo una sólida nave de investigaciones polares Rusa, con casco reforzado para navegar en las mas adversas condiciones de mar y hielo, al mando de los más prestigiados y famosos capitanes de hielo que el mundo conoce, los capitanes polares Rusos. Me instalo en mi funcional cabina, ordeno mis pertenencias en el armario y pruebo la cama, que resulta muy cómoda. Somos citados a la cubierta de reuniones por nuestro Líder de Expedición, quién nos presenta a los guías que nos conducirán a través de las maravillas de Antártica. Luego de las presentaciones formales, encontramos que sumamos 14 nacionalidades diferentes entre pasajeros y tripulación, Austriacos, Belgas, Canadienses, Franceses, Suizos, Alemanes, Italianos, Norteamericanos, Chilenos, Argentinos, etc. conforman esta verdadera arca de Noé de nacionalidades.

Con los tanques de combustibles llenos y las bodegas repletas de comestibles y todo lo necesario para una segura y confortable expedición, las amarras que nos atan a Sudamérica se sueltan y comienza nuestra aventura hacia el sur del sur, donde un vasto e inexplorado continente nos espera.

Durante la cena navegamos por mar abierto, el temido Paso Drake nos recibe con bondad. El capitán ajusta la velocidad del barco al largo de las olas para permitir una confortable navegación, lo que agradezco, pues debo reconocer que la navegación por aguas agitadas no es de mi agrado y me mareo rápidamente. Paso la noche sin novedad y a la mañana siguiente me siento bastante integrado al movimiento del barco, lo mismo que mis compañeros de viaje.

Día 2

Luego de un buen desayuno, un programa de charlas dirigida por expertos en variadas materias nos espera, "Las Aves Marinas de los Mares del Sur", amplía nuestro conocimiento teórico de este fascinante mundo, seguido por una demostración práctica en cubierta, identificando a las aves que siguen al barco. Como el viento comienza a tomar una intensidad inusitada, 7 en la escala de Beaufort, la temperatura baja y se hace poco segura e incómoda nuestra permanencia en cubierta, por lo que entramos. Luego de tomar unas bebidas calientes para recuperar la temperatura tan rápidamente perdida.

El capitán efectúa una corrección en el rumbo para suavizar la navegación en el tormentoso mar. La navegación se torna mas ruda por la intensidad del temporal, pero aferrados a nuestros asientos, seguimos con atención la charla "Introducción a la Antártica", hecha en Francés e Inglés para mejor comprensión de todos los pasajeros. La tormenta prosigue y nuestro bagaje cultural se amplía con las amenas charlas, "Aves Antárticas y Subantárticas", "Pingüinos de Cola de Cepillo" y "Geopolítica Antártica". Luego de la excelente cena, la ruda navegación y las charlas del día nos dejan borrachos de conocimiento y mar. La cama nos espera sin discusión.

Día 3

El nuevo día nos sorprende con un mar calmo y el barco rodeado de variedades de Petreles de Cuello Blanco, de las Tormentas de Wilson, Gigantes y varios Albatros Errantes. Algunos icebergs de regulares medidas comienzan a aparecer en el horizonte, lo mismo que una persistente neblina que hacen aparecer y desaparecer los icebergs como un interminable juego. Películas y charlas amplían nuestro conocimiento del mundo Antártico. Por la tarde y de acuerdo a las recomendaciones que el sistema del Tratado Antártico impone a las Empresas que hacen turismo en el Continente Antártico y siguiendo las instrucciones de la Asociación Internacional de Operadores de Turismo Antártico (IAATO), acerca de la conducta que deben observar los visitantes a las áreas menos contaminadas del planeta para conservación y disfrute de futuras generaciones, el Líder de Expedición distribuye y explica en detalle las normas y recomendaciones contenidas en los folletos, apoyados por un interesante video en 3 idiomas, de la Fundación Nacional de Ciencias de USA, llamado "Mantener Antártica".

Luego de una reunión informativa para el desembarco del día siguiente, programado para la Isla Rongue en Antártica, nos presentamos al Cocktail y Cena de Bienvenida del Capitán, quién nos presenta a sus oficiales. Una magnífica cena y repetidos brindis con champagne son efectuados en honor a la sola experiencia y gozo de descubrir nuevos lugares. Durante la cena navegamos a unos 20 kilómetros de la Isla Smith y entramos al Estrecho de Gerlache, estamos en Antártica. Luego de la pequeña velada nos vamos a la cama con la adrenalina corriendo por nuestras venas en vista de las excursiones del siguiente día.

Día 4

A las 05.30 de la mañana nuestro Líder de Expedición nos anuncia la cercanía de Bahía Guillermina, icebergs y pedazos de hielos menores flotan apaciblemente en la quieta bahía y sobre estos hielos podemos observar Focas Cangrejeras y Antárticas. Un Skua y un Petrel de Nieve vuelan sobre nuestras cabezas en la luminosa mañana austral. Anclamos en Isla Rogue e inmediatamente comienza la primera excursión a tierra en botes zodiacs, donde apreciamos desde la distancia recomendada, unos 5 metros, a nuestros primeros Pingüinos Gentoos y sus peludos polluelos en la playa. También es posible apreciar Focas Antárticas de Piel junto a sus pequeñas y hermosas crías.

La playa estaba cubierta de huesos de ballena y pudimos divisar a algunos Pingüinos Barbiquejos que nos observaban curiosos. Volvimos al barco y nos dirigimos al sur por el Canal Neumayer. Nubes bajas y neblina comenzaron a cubrir el cielo. Una fuerte nevada nos recibió mientras pasamos el esplendoroso Canal Lemaire, conocido como el Paso Kodak o el Embudo Fuji, por la inmensa cantidad de película tomada por los turistas de la belleza escénica de la montañosa geografía que se eleva abruptamente unos 3.000 metros desde el mar.

Icebergs y hielos con Focas Leopardo y Cangrejeras, flotando delante de nuestra ruta de navegación demoran nuestro andar. Luego de pasar la Isla Booth giramos y anclamos entre las Islas Hovegaard, Booth y Pleneau. Exploramos en los botes zodiacs un inmenso jardín de icebergs y hielos con muchas Focas Leopardo y Cangrejeras descansando. La observación muy cercana de un par de Ballenas Minke deleitaron nuestra tarde. Volvimos al barco para una perfecta y deliciosa cena con bailes austriacos, preparados por el chef asistente.

Día 5

En la mañana siguiente alcanzamos latitud 66° 33´ Sur y cruzamos el Círculo Polar Antártico acompañados por una docena de Orcas, Petreles, Albatros y otras aves marinas. Alcanzamos el Seno Cristal, cuya bahía estaba congelada. Porfiadamente los Petreles de Nieve nos acompañaron revoloteando en círculos arriba del barco. Media docena de Ballenas Jorobadas dormían flotando en la superficie del mar y pasamos muy cerca de
ellas sin despertarlas.

Más adelante encontramos Ballenas Minke y muchas Focas Antárticas de Piel, Cangrejeras, Leopardo y Wedell, descansando sobre los hielos con sus crías nadando en las cercanías y a vista de sus madres. Continuamos la navegación hacia la Isla Detaille guiados por un par de Ballenas Minke justo delante de nuestra proa lo que permitió a todos tener la oportunidad de tomar maravillosas fotos. Lamentablemente el hielo no nos permitió desembarcar en Isla Detaille y el capitán decidió poner rumbo Norte hacia Isla Barcroft. Durante la cena celebramos con mucha alegría el paso del círculo polar antártico.

Día 6

En la mañana exploramos la Isla Barcroft encontrando Focas de Pelo, Cangrejeras, Wedell y Pingüinos Adelie, Cormoranes Antárticos de Ojos Azules, Skuas y otras aves marinas. Comenzó a nevar y a aumentar el viento por lo que tuvimos que volver al barco con algo de dificultad y empapados por el agua que salpicaba por el viento, las olas y la navegación de los zodiacs. Luego de encontrarnos a salvo a bordo, el barco tomo rumbo a Isla Adelaida bajo una cerrada nevazón. Cenamos y nos acostamos mientras una furiosa tormenta de nieve y viento se desató afuera, el sueño fue la mejor opción para pasar el temporal.

Día 7

A la mañana siguiente, la nieve continuó cayendo de manera muy cerrada, lo que hizo cambiar los planes del capitán y determinó dirigirse a Isla Prospect, pero el mal tiempo continuó y un nuevo cambio de planes determinó que el rumbo a seguir sería Puerto Lockroy en la Isla Weincke donde llegaríamos cerca de la medianoche. Durante el día realizamos innumerables actividades y las siempre interesantes charlas que los expertos nos ofrecieron junto a videos y películas sobre este vasto e interesante continente-laboratorio.

Día 8

Luego del desayuno abordamos los zodiacs y alcanzamos tierra en Puerto Lockroy, bajo una fina pero persistente lluvia visitamos la colonia de Pingüinos Gentoo y pudimos divisar una gran cantidad de peludos, simpáticos y siempre hambrientos polluelos siendo alimentados por sus madres. Un solitario Cormorán de Ojos Azules y un Pingüino Adelie nos observaron con desgano y siguieron con lo suyo.

En la playa habían varios huesos dispersos de Ballenas Jorobadas, alguien había armado un esqueleto completo de ballena a partir de diversos huesos, dando una impresión bastante real de las gigantescas dimensiones de tales mamíferos. Durante el regreso al barco un par de Ballenas Jorobadas emergieron muy cerca de los zodiacs, permitiendo unas fascinantes fotografías de tan majestuosos animales.

Durante el almuerzo nos dirigimos a la Isla Petermann y exploramos nuevamente la Isla en los zodiacs, encontrando una gran cantidad de Pingüinos Gentoo y Adelies por todos lados. Encontramos también monumentos hechos en honor a dos científicos británicos del BAS (British Antarctic Survey), que murieron al caer por una grieta en el hielo durante el viaje de regreso a su Base y otro, en honor al explorador francés Jean Baptiste Charcot. Retornamos a bordo e inmediatamente el barco puso rumbo a Bahía Paraíso a través del Canal Lemaire.

El sol mostró la majestuosidad del lugar, iluminando los brillantes picos nevados y los glaciares que le dan el paradisíaco nombre al lugar. También es el primer lugar en el continente antártico donde ponemos pié, todas las otras exploraciones las realizamos en islas de la Península Antártica. Nos divertimos una enormidad subiendo la colina detrás de la Base Argentina Almirante Brown, pero mucho más gozamos deslizándonos colina abajo. De vuelta al barco visitamos una colonia de Cormoranes de Ojos Azules, a bordo nos esperaba una deliciosa cena francesa.

Día 9

Una densa niebla demoró nuestro track de navegación nocturna hacia Baily Head, en la Isla Decepción. Lamentablemente el fuerte oleaje no permitió el desembarco. Mientras desayunábamos, mejoraron las condiciones atmosféricas y pudimos desembarcar para observar las Focas de Piel en la playa, pero el principal atractivo de la jornada es indudablemente la inmensa colonia de Pingüinos Barbiquejo, que marchan desde el mar hasta sus nidos en lo alto de las rocas, marcando profundos caminos entre las rocas, que por años han usado estas aves en su camino desde las zonas de alimentación hasta las zonas de descanso y viceversa.

Volvimos al barco y nuestra próxima parada fue Puerto Foster, al interior del enorme cráter inundado por el mar, de unos 9 kilómetros de diámetro. Para penetrar al cráter, el barco debe pasar por los Fuelles de Neptuno, un angosto canal que se desliza entre verticales paredes de magma enfriado. El esqueleto de un barco ballenero hundido tiempo atrás, le recuerda a cada capitán que intenta su paso, lo preciso de las maniobras a realizar. Inmediatamente abordamos los zodiacs para visitar las ruinas de la Compañía Ballenera Hektor, antigua estación ballenera noruega que semienterrada en las cenizas de la última erupción volcánica de 1970, porfiadamente sobrevive en tan desoladas latitudes.

Se tienen datos de la actividad volcánicas importantes en Decepción desde 1842, 1912,1917,1967 y 1970. Preparamos una pequeña caminata a la Ventana de Neptuno, una grieta entre dos afloraciones geológicas en el anillo del cráter. Encontramos Elefantes Marinos, Focas de Piel y Wedell en la playa bajo la ventana, lo mismo que Petreles Pintados. Volvimos al barco que se internó aún más en Puerto Foster, hacia la Ensenada Péndulo, llamada así por los experimentos conducidos 100 años atrás por científicos. También tuvimos la oportunidad de tomar un baño en el helado mar, el que sin embargo y debido a un flujo de aguas termales hace soportable la temperatura del agua para tomar un agradable baño, del que tomamos muchas fotos.

Luego de abordar el barco nos dirigimos rápidamente al Punto Hannah en la Isla Livingston, bajo un cielo de color gris uniforme y nubes bajas. Encontramos a una docena de simpáticos Pingüinos Macaroni mezclados entre una colonia de Pingüinos Barbiquejo. Se tienen antecedentes que un par de estos pingüinos subantárticos migraron a este punto por primera vez en 1992, y se estima la población actual en unas 12 parejas. Explorando, encontramos Pingüinos Gentoo y en las rocas pudimos observar a polluelos de Petreles Gigantes del Sur, Gaviotas y Palomas Antárticas. Elefantes Marinos y Focas dormitan plácidamente en la rocosa costa. Volvimos al barco para una excelente y abundante cena, necesaria para recuperar fuerzas luego de las tantas emociones del día.

Día 10

A las 2 de la mañana anclamos en Bahía Maxwell, en Isla Rey Jorge. Claramente se podían apreciar las luces de la pista y Base Chilena Presidente Frei, su vecina, la Estación Polar Antártica Rusa Bellingshausen y más al sur, la Base China Gran Muralla. Luego del desayuno desembarcamos bajo un cielo limpio de nubes con un sol radiante, pero con una temperatura tan baja que el aire se podía cortar con cuchillo. Chilenos y Rusos abrieron sus tiendas de souvenirs que atrajeron inmediatamente nuestra atención.

Tuvimos la suerte que un transporte anfibio Ruso se dirigía hacia la Base China y junto a nuestro guía aprovechamos el viaje para visitar la Base China. Un avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Chilena, aterrizó en la pista teniente Marsh, trayendo nuevos científicos y materiales a la zona. Los Rusos nos mostraron su Estación Meteorológica, nos ofrecieron té, refrescos e inmediatamente fuimos contagiados con sus cantos, música de armónicas, acordeón, bailes folklóricos y su gran alegría de vivir. El viento comenzó a soplar y tuvimos que adelantar nuestro regreso al barco. Con gran tristeza nos despedimos de nuestros nuevos amigos y dejamos Isla Rey Jorge para tomar rumbo a la Bahía Yankee.

¿Dónde?

El viento ya soplaba con magnitud de tormenta, por lo que consideramos cambiar nuestra ruta a Bahía Media Luna, donde pudimos ver la pequeña

Estación Argentina Teniente Cámara y a la izquierda de la estación, observamos varias Focas de Piel y Pingüinos Barbiquejo, pero el tiempo empeoró y nuestros guías determinaron, por razones de seguridad suspender la excursión a tierra, por lo que nos quedamos a bordo gozando del maravilloso paisaje del glaciar que cae por las laderas de la montañosa Isla Livingston. El capitán decidió volver al Estrecho Bransfield y poner rumbo noreste, divisamos la Isla Greenwich y luego viramos rumbo norte, al Paso Drake, a través del Estrecho Nelson, diciendo adiós al continente Antártico.

La navegación no estuvo tan mala, lo mismo que el tiempo, tuvimos todas las estaciones del año cada dos o tres horas. Nuestros charlistas nos ofrecieron un vigoroso programa de interesantes charlas que nos mantuvo ocupados todo el día. Durante la noche y a modo de despedida el Paso Drake nos mostró en toda su magnitud su tristemente célebre fama.

Día 11

En la mañana con mucha dificultad alcanzamos el puente de mando, para ver como el capitán se esforzaba para ofrecernos la mejor navegación posible entre espumosas olas de unos 8 a 10 metros de altura, un viento infernal, lluvia, nieve, en fin todo lo peor, pero la calma y profesionalismo de la tripulación y nuestros guías, ayudaron a calmar nuestros temores y condenados a pasar de la mejor manera posible el duro momento, personalmente decidí gozar de esta maravillosa manifestación de la naturaleza, pegado a una ventana del puente de mando.

Rápidamente la aguja del barómetro comenzó a subir, cesó el viento, dejo de llover, las nubes se abrieron y el mar se fue calmando mientras divisamos el Cabo de Hornos. Ingresamos a aguas territoriales chilenas rodeados de aves, delfines y un mar extrañamente calmo. El capitán encabezó la Cena de Despedida, donde pudimos expresarle nuestra admiración y respeto por su magnífico trabajo y el de sus oficiales que nos transportaron con profesional seguridad, confortablemente dentro de las condiciones imperantes y por sobre todo, con cordialidad y amistad. Siempre los tendremos en nuestros recuerdos, lo mismo que a todos los que participamos en esta expedición.

Día 12

En la mañana siguiente despertamos amarrados nuevamente al continente en el Puerto de Ushuaia y en el horario programado. Mi corazón y espíritu rebosantes de conocimiento y emociones vividas traen a mi mente un poema de mi amigo el escritor, poeta y hombre antártico chileno,

Embajador Oscar Pinochet de la Barra:

"Hielo es noble material de eternidad
todo y nada
burbuja donde cabe el universo
lámpara modesta
sin luz propia
para reflejar al creador"

Con hondo pesar desembarco, me despido de todos y cada uno de los compañeros de viaje y tripulación, y mientras camino por el puerto rumbo a la ciudad, una renovada alegría parecida a una de las tantas ráfagas de viento Antártico surge de mi interior, me doy cuenta que sonrío y me siento más pleno y humano que cuando comencé el viaje. Esto es por lo que vale la pena vivir.

Un pensamiento de San Agustín, tomado de uno de los libros de Quark Expeditions a bordo del barco, "El mundo es un libro y aquellos que no
viajan, solo han leído una página de este libro".

Fotos:  Quark Expeditions y Pedro Chanceaulme


Fotos

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