Son miles de turistas que cruzan desde Puerto Montt a la famosa isla de Chiloé en busca de tradiciones, artesanía y muchos paisajes naturales para explorar.

Podríamos decir que es uno de los lugares más especiales que hay en Chile. No sólo porque es una isla de leyendas, mitos y cuentos sino porque alberga gran parte del patrimonio cultural de nuestro país y una amplia zona de vegetación nativa.

Al llegar a Castro, Dalcahue, Mechuque, la isla de Lemuy y muchos otros coloridos pueblos nos encontramos con la misma sonrisa en cada esquina. Son los chilotes que ponen el alma en lo que hacen y convierten su trabajo en verdaderas obras de artes. En las calles verás puestos de artesanía, encontrarás chalecos y ponchos tejidos a mano con lana de oveja. Lo que antiguamente era una forma de trueque (vestimenta a cambio de comida), hoy se ha convertido en la esencia de la isla y una de sus tradiciones más profundas.

La isla de Chiloé es también conocida por sus iglesias de madera del siglo XVIII, de las cuales 16 de ellas son Monumento Histórico Nacional y desde el año 2000 Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Fueron construidas por obreros locales con materiales nobles de la zona y el diseño estuvo a cargo de los sacerdotes jesuitas españoles. Esto generó una mezcla cultural muy interesante entre la arquitectura española y chilena.  Si quieres conocer en profundidad la cultura y las tradiciones de la isla de Chiloé, te recomendamos este programa de viajes.

En cuanto a la diversidad de flora y fauna, encontraremos el bosque siempre verde, principalmente en el Parque Nacional Chiloé, donde destacan especies como el arrayán, olivillo, luma, alerce y coigüe. 

Vive la experiencia